DE NUESTRA PEQUEÑA CASITA DE LA PRADERA A NUESTRO NUEVO HABITAT

Ya habíamos disfrutado, por años,
aquel pequeño rincón vacacional.
La magia del lugar
aupada por la mano alquimiana
de nuestra sabia madre,
reunía a los "jilgueros de su edén"
en tierras otrora áridas...
para nutrirlas con el canto,
la risa,
y sueños placenteros.

Solo reconsideramos los espacios.
Algunos bloques más
y su argamasa...
un poco de laboriosidad
de artífices voluntariosos...
maña... que nunca falta
Y así nutre el paisaje este nuevo recodo
para el transito alegre de la brisa.
Sombra gentil, frescura... para la convivenciacon esta compañera: ¡Marisela!
y cada uno del cúmulo de hijos
que ella amalgama
para nuestra alegría

Solo queda vivirla.
Dar rienda suelta al "qué hacer"
así como al descanso.
Ya los nietos empiezan el bautizo...
¡ENHORABUENA!
¡BIEN VENIDOS A CASA!
